(III) Balance de la temporada:  solo el Juvenil D luchó hasta el final por el ascenso, mientras que los aficionados acabaron en mitad de la tabla

(III) Balance de la temporada:  solo el Juvenil D luchó hasta el final por el ascenso, mientras que los aficionados acabaron en mitad de la tabla

Campaña sin grandes alegrías ni excesivos sufrimientos

Al conjunto de Nauzet Santana  le faltó un gol en el último partido para subir a Preferente, el Primer Equipo no pudo mantener la intensidad en el último tramo de la liga y el Aficionado B se mostró irregular, pero fue el máximo goleador de su grupo

 

Texto y fotos de Alejandro Posilio

Campaña sin grandes alegría ni excesivos  sufrimientos la disputada por los equipos aficionados y juveniles de la EDM. Ninguna de las escuadras mayores de la Escuela alcanzó la gloria de un ascenso o un titulo, pero ninguna tampoco sufrió la tragedia de un descenso, ni siquiera llegaron a la recta final con esta amenaza. La tranquilidad ha sido la tónica general en estas categorías

(III) Balance fin de temporadaEl primer equipo se mantuvo los tres primeros tercios del curso entre los candidatos al ascenso, pero un par de tropiezos contra rivales directos acabaron con las esperanzas del grupo, que terminó perdiendo los cuatro último encuentros del campeonato. Por su parte, el Aficionado B pasó una gran parte de la campaña coqueteando con los puestos de descenso, pero un apretón en el último tercio le valió un final relajado.

En cuanto a los juveniles, notable actuación del C, D y E, que acabaron la liga en la parte alta de la tabla, el A y el F aprobaron al terminar en mitad de la clasificación, mientras que el B fue el que más sufrió, puesto que evitó el descenso en los últimos compases del curso.

A continuación, el balance de cada uno de los equipos de aficionados y juveniles.

Primer Equipo: pequeños detalles alejaron el sueño

Los hombres de Jorge Vallejo y Hugo Díaz terminaron la campaña en una novena plaza que sabe a poco ante las expectativas creadas durante la temporada. Sumaron 47 puntos, obra de 14 triunfos, cinco empates y 15 derrotas. El saldo de goles también fue negativo, pues lograron 41 y les metieron 56. A pesar de estos datos, el Primer Equipo igualó la mejor posición lograda en los últimos años en Preferente, pues también quedó noveno en la 2013-2014.

“Nuestra idea era pelear por el ascenso hasta las últimas jornadas, pero realmente nos quedamos lejos, a falta de seis jornadas, por lo que se ha hecho muy largo el final de campaña”. Estas palabras del responsable técnico de Primer Equipo dejan a las claras cuáles eran las expectativas iniciales y hasta dónde alcanzaron las fuerzas de este conjunto. Vallejo asegura que el objetivo inicial de pelear por el ascenso era realista, y explica por qué dejó de estar al alcance: “Nos hemos descolgado por pequeños detalles, pero hemos demostrado que se puede alcanzar”, afirma categórico.

(III) Balance fin de temporadaEl técnico repasa el campeonato y analiza lo sucedido: “Nos ha faltado un poco de acierto y más dedicación por parte de todos”. Pero continúa optimista: “Lo hemos rozado y el año que viene lo conseguiremos”. Y parece tan seguro del futuro, que niega que el objetivo de alcanzar la Tercera División sea una utopía: “No, para nada. Es el primer año que lo intento, lo mismo que estos jugadores. La temporada que viene seguiremos todos juntos y lo conseguiremos”.

Para ello, el preparador madrileño descubre qué deberá de hacer su equipo la campaña siguiente para hacerse con el ansiado ascenso: “La clave es ganar más partidos, y para ello, hay que ser más competitivo de lo que hemos sido este año, sobre todo en las áreas. Debemos seguir jugando como lo hacemos, aunque tenemos que tratar de cometer menos errores en ambas áreas”.

Pero antes de planificar el próximo curso, Jorge Vallejo relata lo mejor  que ha disfrutado en el que acaba de llegar a su fin. “El ambiente vivido el día que nos enfrentamos al Alcobendas en el  Urbis será algo inolvidable. Ver como más de 600 personas creían en nosotros y ver cómo vivieron el partido es algo que quedará para siempre en nuestras mentes”, aduce. Y para concluir, expone en qué han mejorado sus pupilos desde que comenzó el campeonato: ” Tienen mejor salida de balón, además de un fútbol más vistoso de lo que se suele ver en Preferente, porque pocos rivales lo practican. Pero, sobre todo, son un grupo humano excepcional”.

Aficionado B: irregular, pero máximo goleador

La irregularidad fue la tónica general de los chicos dirigidos por Raúl León y Álvaro Villalba, pues comenzaron muy flojos el curso, para ir mejorando paulatinamente, amagar con entrar entre los de arriba, para volver a vivir un bajón que les hizo pasar algunos momentos de apuros. La décima plaza final, producto de 12 éxitos, cinco repartos de puntos y 17 decepciones,  representa un aprobado por los pelos. El buen sabor de boca lo dejó al proclamarse equipo más goleador del grupo 3 de Primera, con 70 tantos, por 66 en contra.

El técnico madrileño reconoce que podían haber acabado “bastante más arriba” en la clasificación, por el buen juego que desplegaron. A pesar de ello, señala que “en cierta medida” sí cumplieron las expectativas iniciales, que estaban ajustadas a la realidad del equipo: “El objetivo era acabar lo más arriba posible, pero no había una camino claro a largo plazo. Los hemos ido marcando a medio-corto plazo durante la temporada, debido a los contratiempos que iban surgiendo”.

(III) Balance fin de temporadaEl responsable técnico del segundo equipo de la Escuela analiza las causas que impidieron un mejor rendimiento de sus pupilos: “Un factor fundamental ha sido la falta de continuidad de un bloque, debido a las numerosas lesiones que se han ido produciendo durante la temporada, hecho que ha producido una merma importante en cuanto a número de jugadores durante algún tramo de la temporada. Esto se tradujo en una relajación en la competitividad y, si no compites en esta categoría, te gana cualquier equipo”.

León explica que habría qué hacer la próxima campaña para lograr el sueño de alcanzar la categoría Preferente: “Hay que ganar en competitividad en cada partido y saber leer los momentos importantes que se dan en los encuentros, para que no se nos escapen puntos”. Y subraya que el “sueño” del ascenso es algo “que tarde o temprano se hará realidad, seguro”.

Pero antes de pensar en el curso 2016-2017, presume de lo mejor de su grupo en el que acaba de terminar: “La capacidad de reacción que ha tenido el equipo en momentos complicados. Todos han dado la cara y han sido capaces de ganar a cualquier equipo, demostrando un buen nivel de juego”.

Y el preparador precisa qué hace ahora mejor su equipo que cuando comenzó a rodar el balón en la competición liguera: “Ha mejorado la finalización de jugadas. Siempre ha llevado el peso del partido, teniendo la posesión, pero nos costaba mucho finalizar cada jugada en tiro a portería. Esto ha cambiado en el último tramo, lo que ha provocado que aumentara el número de goles a favor”.

Juvenil A: la mejor posición pese a las adversidades

La octava plaza cosechada por el primer equipo juvenil de la EDM en el grupo 12 de Nacional, que estaba compuesto por 16 clubes,  iguala la mejor posición lograda en los cuatro años, no seguidos, que la Escuela ha tenido representación en esta categoría, pues ese mismo puesto se firmó en la campaña 2011-2012. Tras la conclusión de la liga, los chicos de Fran Morillas y Javier Alonso apilaron 41 puntos en su casillero, con 13 victorias, dos empates y 15 derrotas, y con también balance negativo de goles, aunque solo por un tanto (58 frente a 59).

(III) Balance fin de temporadaEste grupo ha padecido el hándicap de que cambió de entrenador a mitad de temporada, tras la inesperada marcha de Manuel Rodríguez a finales de año, que no logró hacerse con la plantilla, y la de varios jugadores punteros a otros clubes. Morillas expone su análisis: “El objetivo inicial del equipo era ascender a División de Honor. Tras un mal principio de temporada, donde las cosas no salieron como se deseaba, en diciembre me hice cargo del equipo, que estaba a dos puntos del descenso, pero con un gran grupo humano y futbolístico, que me hacía ser optimista. A finales de febrero conseguimos salvarnos matemáticamente y logramos reengancharnos al objetivo marcando, sabiendo que iba a ser muy difícil, pero que lo pelearíamos hasta el final”.

El preparador granadino indica que el objetivo que se marcó al principio de temporada fue el de ascender, porque se consideró que era el fin real de este equipo. Luego, tras el mal arranque, se complicó su consecución. Eso, añadido a las dificultades que se encontraron por el camino, como fueron el cambio de entrenador y las salidas de jugadores importantes a mitad de temporada, hizo que la campaña se complicase. “Pero en ningún momento nos planteamos cambiar el objetivo. El equipo ha mostrado coraje y ambición, y ha peleado hasta el final de temporada”, aduce.

Y para finalizar, el técnico lleva a cabo una defensa sin fisuras de sus pupilos: “Me siento muy orgulloso de mis jugadores por todo el trabajo, sacrificio e ilusión que han mostrado día a día en los buenos y, sobre todo, en los malos momentos. En estos últimos  han creído más que nunca en ellos mismos y en el trabajo. Me gustaría destacar cómo se ha adaptado este equipo a competir ante la adversidad y la dificultad”.

Juvenil B: sufrimiento y satisfacción

Tenía una papeleta muy complicada la escuadra comandada por Elías García y Rubén Fernández, que era mantenerse en Autonómica. Tras seis campaña en Preferente, el curso pasado se logró la hazaña de volver a tener representante en Autonómica, y este se ha ratificado el objetivo, necesario para asentarse en este nivel. Por eso, el decimosegundo puesto final en del grupo 1, compuesto por 18 integrantes, suena hasta bien. Los 45 puntos finales, gracias a 13 brazos en alto, seis en jarras y 15 en bajo, ofrecieron una gran tranquilidad, en un final brillante, con cuatro victorias consecutivas. El equilibrio goleador fue 61 por 67.

(III) Balance fin de temporada“Siempre quieres superarte y piensas que quizás podríamos haber quedado más arriba. Pero por diversas situaciones negativas que se han dado durante la temporada, y con el añadido de que nos llegamos a poner últimos en la tabla, habernos salvado jornadas antes de que acabara la liga y salvar al equipo el primer año en la historia de la EDM que el juvenil B estaba en Autonómica creo que ha sido una temporada en la que se ha cumplido el objetivo”, santifica el técnico, que añade: “Quizás con más sufrimiento del que queríamos, pero estamos todos muy contentos”.

Y la euforia de lo logrado le lleva a seguir soñando: “Las expectativas estaban ajustadas a la realidad, ya que era la primera temporada que teníamos al B en Autonómica. El objetivo es asentarnos en esta categoría y, en un futuro cercano, ascenderlo a Nacional, si el juvenil A consiguiese el ascenso a División de Honor”.

El mayor mérito de la temporada, para Elías García, es que los jugadores, “con los diversos egos que hay hoy en día”, hayan valorado y celebrado la salvación. “Hemos competido contra todos los rivales, hemos ganado o empatado con todos los de arriba y solo dos equipos en toda la liga nos han conseguido ganar los dos partidos. El empate contra el Real Madrid en Valdebebas quizás sea de lo que más nos acordaremos en unos años. Hemos competido con mucha gente de primer año en una categoría en la que la mayoría es de tercero”, sentencia.

Y para acabar, el preparador mallorquín relata lo que le ha parecido lo mejor de sus muchachos: “Hemos acabado jugando mucho mejor que al principio, pero sobre todo en el saber competir. En este aspecto han evolucionado todos muchos, ganar duelos individuales, tomas de decisión, leer cada situación dependiendo de lo que haga el rival… Y saber adaptarse a partidos en los que el contrario es mejor y te toca defender y estar juntos, por ejemplo, contra el Real Madrid”.

Juvenil C: escasos de recursos, pero llenos de ilusión

Tras cinco temporadas en Preferente, la pasada campaña el tercer equipo juvenil de la Escuela descendió  a Primera. Por eso, el deseo, más que las expectativas, llevaba a pensar en recuperar la categoría. Pero realmente era una misión muy complicada, y aunque pronto se vio que era casi una utopía, el grupo de Miguel Ángel Moreno y Rubén de las Eras no dejó de intentarlo. Al final, el cuarto puesto de 16 en el grupo 4 es una posición notable, gracias a una segunda vuelta en la que se superaron los traumas de la primera. Con un balance más que aceptable, 58 puntos (17 victorias, 7 empates y seis derrotas), quedaron a doce puntos del ascenso, pero con un equilibrio goleador admirable (70 por 40).

(III) Balance fin de temporadaPero según se fueron desarrollando los acontecimientos, el técnico se impuso un objetivo particular al que le dio casi más importancia que al deportivo: “Era que no lo dejaran muchos chicos, porque es una edad difícil, en la que les surgen otras ideas y deciden abandonar el fútbol de golpe. En ese sentido, he cumplido a medias, porque cuatro lo dejaron a mitad de temporada, dos por situaciones familiares  y otros dos porque no los pude enganchar. Por lo tanto, solo es un objetivo poco cumplido”.

En el plano deportivo, el responsable técnico se muestra menos riguroso:  “La idea era dejar el equipo lo más arriba posible. Viendo que había mucha gente nueva que venía de fuera, y sabiendo que les cuesta un tiempo adaptarse al estilo de la Escuela, el cuarto puesto final me permite pensar que las expectativas deportivas se ha alcanzado, pues realmente me pidieron quedar entre los cinco primeros. Eso sí, lo hemos logrado con mucha dificultad y superando bastantes adversidades”.

Inicialmente, Moreno no tenía muy claro hasta dónde podía llegar su grupo, pues reconoce que no es lo mismo formar una plantilla con gente procedente de la EDM, que tiene la base para practicar el fútbol que se busca, que hacerlo con chavales de fuera, que suelen necesitar tiempo para asumir el estilo de juego. “Por eso las expectativas iniciales entraban dentro de la lógica”, aduce.

La falta de jugadores a mitad de temporada hizo que el Juvenil C se quedara con un plantel de 15 miembros. Al principio no fue posible incrementar ese número, aunque luego sí pudieron contar con la colaboración de jugadores de otros equipos juveniles. “Por eso, lo mejor de la temporada fue comprobar que cuando éramos solo quince a los que nos gustaba realmente el fútbol, incluido un solo portero, nos dimos cuenta de que o nos uníamos los que quedábamos o no sacaríamos el reto adelante. Y lo hicimos todos juntos, con alguna pequeña ayuda. Ha sido complicado,  pero muy bonito”, indica.

Y para terminar de una forma alegre y optimista, nos cuenta cómo ha evolucionado su escuadra: “En la segunda vuelta nos hemos divertido muchísimo en el campo. Apenas había que dar órdenes, pues ya sabían lo que tenían que hacer. Ha sido una de las veces que más he disfrutado del fútbol, y creo que los jugadores también. Me decían que cuando terminaban un partido de la primera vuelta, estaban molidos y no lo habían pasado bien. Sin embargo, en la segunda han jugado como saben y me aseguran que se han divertido mucho. Se iban contentos a casa”.

Juvenil D: a un solo gol de la gloria

Falto un gol. Un solo tanto en el último partido de liga hubiera servido para brindar por el ascenso a Preferente. Y frente a la Fundación Rayo Vallecano hubo innumerables ocasiones de lograrlo, pero el balón no quiso entrar y se escapó la gloria para los chicos dirigidos por Nauzet Santana y Daniel Sánchez. Esto hizo que el tercer puesto del grupo 5 fuera bueno, pero no excelso. Los 65 puntos que sumaban en la conclusión del campeonato eran muchos, pero no suficientes. Los 20 triunfos, más los cinco empates y solo cinco derrotas hubieran sido excelentes en otras circunstancias. Incluso el gran balance goleador (71-37) sabe un poco amargo.

(III) Balance fin de temporadaY ese mal sabor de boca se desprende de las palabras del técnico del Juvenil D, que hace análisis de conciencia: “Las previsiones eran ascender, tanto de la Escuela como las nuestras, y por un gol no se ha conseguido. Nos hemos quedado a dos puntos, sobre todo por haber pinchado en partidos de la segunda vuelta que empatamos cuando ya los teníamos ganados”.

Santana aclara que los objetivos marcados al inicio de temporada estaban “muy ajustados a la realidad, ya que los números dan la razón a los que pensábamos que se podía haber conseguido el ascenso”, precisa.

A pesar del sinsabor vivido, el preparador canario describe lo mejor de esta escuadra: “El grupo de chicos que he entrenado y lo bien que jugaron durante toda la temporada”. Y precisa un poco más sobre su evolución: “Ahora saben leer los partidos y jugar en función de las necesidades que transmite el resultado”.

Juvenil E: siempre entre los de arriba

El séptimo equipo de la Escuela finalizó en una fantástica quinta plaza, de 18 clubes, en el grupo 9 de Segunda. El conjunto dirigido inicialmente por Fran Morillas, pero que a finales de año pasó a manos de su segundo, Javier Alonso, se ha mostrado muy regular durante todo el campeonato, lo que se ha traducido en su permanencia constante entre los primeros de la tabla. Sus 68 puntos, producto de 22 victorias, dos empates y diez derrotas, le han valido un diploma, con sobresaliente actuación goleadora, 126 veces batieron a sus rivales y solo 53 entraron a su portería para recoger el balón. Estos datos convierten al Juvenil E en el cuarto equipo más goleador de su grupo y en el cuarto menos goleado.

(III) Balance fin de temporadaLos responsables deportivos de la Escuela habían proyectado que esta escuadra quedaría entre las seis primeras, y acertaron, “porque en todo momento hemos estado en la parte alta de la tabla”, según manifiesta el preparador zaragozano.  Y se explica: “Pienso que las proyecciones eran acertadas. Hay que ser muy regular para estar arriba siempre y tienes que hilar muy fino y dejarte pocos puntos para poder optar al ascenso, por lo que pienso que estamos donde merecemos”.

El cambio del principal responsable no parece haber afectado lo más mínimo a este joven plantel, aunque la acertada decisión de aumentar la responsabilidad de un técnico con mucho futuro ha resultado positiva. “Además, también se han cumplido mis previsiones, pues hemos competido contra todos los equipos, sumando muchos puntos a lo largo de la temporada y siendo competitivos contra el cien por cien de los rivales”, aduce Alonso.

Para el míster, lo mejor del curso ha sido, “sin duda, poder entrenar y gestionar este fantástico grupo de jugadores, a los que les estoy muy agradecido por hacerme crecer como entrenador, al igual que a la Escuela por confiar en mí”. Y tras los halagos, la valoración más concreta: “Sin ninguna duda, en lo que más han progresado los chicos ha sido en la capacidad de competir. Pienso que, poco a poco, este equipo ha madurado en ese aspecto. Y gracias a ello, nos hemos convertido en un equipo difícil de ganar”.  Y añade otro punto en el haber: “También han evolucionado positivamente en su capacidad de entender el juego y los distintos momentos que hay en el fútbol, así como en el control de las emociones durante los instantes malos y buenos”, finaliza el responsable técnico.

 Juvenil F: gran grupo que compitió dentro de sus posibilidades

El juvenil de la EDM con la letra más alta es el que ha cosechado una clasificación final más floja, pues ha terminado el undécimo, de 17 componentes del grupo 8 de Segunda. Pero su esfuerzo durante todo el curso les ha servido a sus integrantes para no pasar grandes apuros. Los 32 puntos cosechados, en función de sus 10 triunfos, 3 empates y 19 derrotas, se traducen en un aprobado. Los 64 tantos logrados frente a los 82 sufridos dejan un balance un poco desequilibrado.

(III) Balance fin de temporadaÁlvaro Cabezuelo, su técnico, ayudado por Alberto Gómez, acepta que el desarrollo del campeonato ha sido el esperado: “El objetivo era tener al equipo en mitad de tabla e intentar competir dentro de nuestras posibilidades. Y creo que lo hemos conseguido”. Continúa: “Al principio simplemente queríamos ir mejorando y viendo el nivel de los oponentes, para intentar competir con ellos. Pienso que esto último lo hemos conseguido. Hemos hecho grandes partidos contra los rivales más fuertes y varias veces hemos estado cerca de llevarnos los puntos”.

En vista de que en el aspecto deportivo no se han producido sorpresas, este preparador típico producto de esta Escuela revela que ha sido lo mejor de la campaña: “Ver el gran grupo que se ha creado, tanto dentro como fuera del campo. Pienso que esto ha sido importantísimo para conseguir mejorar. Ha habido buena relación entre todos los jugadores, algo que es vital para el buen desarrollo de un equipo”.

Y para visualizar el progreso de estos jóvenes futbolistas, su cabeza visible relata sus mejores progresos: “Hemos conseguido tener mucha más confianza con el balón. Lo hemos demostrado contra equipos superiores a nosotros a nivel técnico. Creo que muchos jugadores han crecido futbolísticamente gracias a esa confianza que han adquirido”.