Rober Monroy: “La técnica es el principio de todo en la formación del portero”

Rober Monroy: “La técnica es el principio de todo en la formación del portero”

En la ED Moratalaz la figura del portero se trabaja con mimo, método y una idea clara de futuro. Al frente de ese proceso está Rober Monroy, coordinador del área de porteros y entrenador de guardametas de la base del club. Su labor no solo consiste en preparar a los porteros para competir cada fin de semana, sino en construir un camino formativo que respete cada etapa y potencie tanto lo deportivo como lo personal.

Rober explica que la planificación comienza incluso antes de que ruede el balón. “A finales de agosto nos reunimos todo el departamento de porteros con sus entrenadores y diseñamos entre todos la planificación y los objetivos de la temporada. Analizamos las debilidades y fortalezas del club para potenciarlas”. De ese trabajo previo nace una hoja de ruta común que guía el crecimiento de todos los guardametas de la EDM.

En esa formación, la prioridad está clara: la técnica. “Para nosotros la técnica individual es el principio de todo. Sin ella no podríamos evolucionar”. En las primeras etapas, el trabajo técnico ocupa casi el 90% del entrenamiento, mientras que en edades más avanzadas va cediendo espacio a la táctica y la toma de decisiones. “En iniciación se trabaja de forma más analítica; en rendimiento, de una manera más real. Es un proceso y no debemos saltarnos ninguna etapa”, subraya.

La metodología que emplea el área de porteros se estructura de forma muy concreta. Cada mes se establecen objetivos semanales divididos en cuatro grandes bloques: blocajes, desvíos, juego aéreo y 1vs portero. Dentro de cada uno se ajustan los contenidos técnico-tácticos, tanto defensivos como ofensivos. “En los desvíos, por ejemplo, trabajamos con una mano, dos manos, con impulsión, en repliegue… Vamos de lo analítico a lo real para que todo tenga transferencia al partido”, explica. En los más pequeños las tareas son más simples y técnicas; en los mayores, más combinadas y cercanas a la competición.

Pero el portero no solo se construye desde el gesto. El aspecto mental es una pieza clave del trabajo diario. “Siempre intentamos corregir, afianzar y dar refuerzo positivo para que los porteros se sientan seguros. Si hay un error, no pueden quedarse ahí, tienen que ir a la siguiente acción”, comenta. La comunicación constante entre entrenador y portero es, para Rober, un pilar del proyecto. Además, la toma de decisiones se entrena con ejercicios de percepción que se acercan lo máximo posible a la realidad del partido.

Los objetivos que se marca con la ED Moratalaz van más allá del resultado. “El primero es que cada portero salga con una sonrisa del entrenamiento y se sienta importante dentro del equipo”. A partir de ahí, la prioridad es clara: “formar personas, deportistas y porteros, en ese orden”. En lo deportivo, el club busca que los más pequeños se mantengan en la portería y que los de rendimiento continúen su formación para que, en el futuro, todos los equipos aficionados de la EDM cuenten con porteros de la casa.

Rober en Valdebebas entrenando a un portero de la ED Moratalaz

Todo ese trabajo no sería posible sin una coordinación constante con los entrenadores de cada equipo. “Tenemos mucho feedback diario. Ellos son nuestros ojos en los partidos y nos transmiten información para adaptar las sesiones al modelo de juego, ya sea en la salida de balón o en el posicionamiento defensivo en ABP”, explica.

Con método, paciencia y una visión clara, Rober Monroy lidera un área que entiende la portería no solo como un puesto, sino como un proceso formativo completo. En la EDM, el portero no solo aprende a parar: aprende a competir, decidir y crecer.