El Aficionado B de la ED Moratalaz ya forma parte de la Primera División Autonómica. El conjunto morataleño culminó una temporada sobresaliente proclamándose campeón de liga y logrando el ascenso tras un curso marcado por el esfuerzo, la capacidad de superación y la fortaleza de un vestuario que nunca dejó de creer.
Uno de los grandes protagonistas de este éxito ha sido su capitán, Óscar, quien tuvo el privilegio de levantar el título en una jornada final que quedará grabada en la memoria de todos los integrantes del equipo. Sin embargo, lejos de poner el foco en lo individual, el capitán tiene claro que el ascenso es el reflejo del trabajo colectivo realizado durante toda la temporada.
“Al principio no nos marcamos como objetivo obligatorio el ascenso. Queríamos competir bien y crecer como equipo”, explica. Con el paso de las jornadas, el grupo fue descubriendo que tenía capacidad para pelear por algo más. “Conseguirlo en la última jornada y de la manera que lo hicimos lo hace todavía más especial”, reconoce.
La imagen del Urbis lleno de familiares, amigos y jugadores de la Escuela acompañando al equipo en el momento decisivo simboliza para Óscar el verdadero significado del ascenso. Un logro construido desde la unión y el compromiso de todos los integrantes del vestuario y del cuerpo técnico.
Precisamente, la fuerza del grupo aparece como el principal argumento para explicar el éxito del Aficionado B. Durante toda la temporada, el equipo tuvo que convivir con dificultades importantes, desde lesiones hasta la subida de varios futbolistas al primer equipo, circunstancias que obligaron a la plantilla a reinventarse constantemente.
“Somos un grupo de amigos que siempre daba todo por el compañero que tenía al lado”, resume el capitán. Una identidad que permitió al equipo mantenerse competitivo incluso en los momentos más delicados del curso.
Y es que el camino hacia el ascenso estuvo lejos de ser un paseo. Tras el parón navideño, el equipo atravesó una profunda crisis de resultados, llegando a sumar únicamente una victoria en diez jornadas. Sin embargo, el vestuario nunca perdió la confianza.
En aquellos momentos, el mensaje era claro: mantener la calma, seguir trabajando y confiar en el grupo. Una filosofía que terminó dando resultado cuando el equipo logró romper la mala dinámica y recuperar las sensaciones que le habían llevado a liderar la clasificación durante buena parte de la temporada.
Aunque señala ese cambio de tendencia como el verdadero punto de inflexión, Óscar guarda un recuerdo especial de un encuentro concreto: el triunfo frente al Águilas con un gol en los últimos instantes. Un momento que devolvió al equipo la convicción de que el ascenso seguía estando al alcance de la mano.
El éxito también supone una reivindicación del modelo de cantera que históricamente ha caracterizado a la ED Moratalaz. A pesar de las dificultades que generó la necesidad de reforzar al primer equipo durante la temporada, el Aficionado B fue capaz de sobreponerse y alcanzar el objetivo con una base formada mayoritariamente por jugadores de la Escuela.
Para su capitán, este ascenso demuestra el nivel que existe dentro del club y el potencial de los futbolistas formados en casa. Un reconocimiento al trabajo desarrollado durante años por la cantera y una muestra del compromiso de quienes conocen desde pequeños los valores y la identidad del Moratalaz.
Lejos de buscar protagonismos individuales, Óscar insiste en que el ascenso pertenece a todos. Compañeros, entrenadores, familias y aficionados forman parte de un logro colectivo que ha permitido al equipo alcanzar una nueva categoría y seguir escribiendo páginas importantes en la historia reciente de la Escuela.
Ahora, el reto pasa por adaptarse a una competición más exigente. La permanencia aparece como el primer gran objetivo para la próxima campaña, aunque el capitán considera que la prioridad será mantener la esencia de un grupo que ha encontrado en la unión su principal fortaleza.
Mientras tanto, el mensaje para los jugadores más jóvenes de la Escuela es sencillo pero contundente: trabajo, paciencia y disfrutar del camino. Porque si algo ha demostrado este Aficionado B es que la constancia y la confianza en el grupo pueden convertir cualquier sueño en realidad


