En el fútbol base hay historias que van más allá de los resultados. Historias de constancia, pertenencia y crecimiento silencioso. La de Marcos Contonente es una de ellas. Capitán del Juvenil A de la ED Moratalaz y canterano de toda la vida, ha cumplido recientemente uno de los sueños que acompañan a cualquier jugador desde niño: debutar con el primer equipo.
Un paso que no solo marca un antes y un después en su trayectoria deportiva, sino que también simboliza el fruto de años de trabajo dentro de un club que, como él mismo reconoce, es mucho más que un escudo.
“Fue un momento muy especial para mí después de estar toda la vida en el club”, recuerda sobre el día de su debut. Instantes antes de saltar al campo, la emoción era inevitable: “Me sentí un afortunado de poder debutar con el primer equipo”.
Tras el partido, no hubo dudas sobre con quién compartir ese logro. “Las dos primeras personas con las que hablé fueron mis padres, que son los que siempre están y siempre que pueden vienen a verme”. Una figura clave en su camino, dentro y fuera del campo, a quienes señala como sus grandes referentes.
Porque si algo define a Marcos es su vínculo con la ED Moratalaz. “Este club es como mi segunda casa, es mi familia. Aquí he conocido a mucha gente, he hecho muchos amigos y he aprendido a ser quien soy hoy en día”, explica. No es una frase hecha: su trayectoria lo avala. Ha pasado por todas las categorías del club, acumulando experiencias y aprendizajes, incluso desde una perspectiva diferente, formando parte durante dos años de un cuerpo técnico.
En ese recorrido, hay nombres que han dejado huella. “Durante cuatro o cinco años me entrenó un cuerpo técnico que me ha marcado muchísimo: Hugo Díaz, Pablo Encabo —con quien ahora sigo coincidiendo— y Álex, mi entrenador del Juvenil A”, señala.
Ahora, como capitán del Juvenil A, asume también la responsabilidad de guiar a sus compañeros. Su liderazgo no se basa en grandes discursos, sino en el ejemplo diario. “Intento ser un capitán que transmita compromiso y trabajo, para contagiar al resto”. Un mensaje que también dirige a los más jóvenes: “Que sean ellos mismos y que no pierdan el compromiso, que es fundamental dentro de un vestuario”.
Ese rol le ha ayudado a crecer y a afrontar con mayor seguridad el salto al fútbol senior. “Ser capitán te da más confianza y personalidad”, afirma.
El cambio de categoría, sin embargo, no ha sido sencillo. “Lo que más me ha sorprendido es pasar de jugar con chavales de mi edad a hacerlo con hombres”, reconoce. Una diferencia que se nota especialmente en el ritmo y la exigencia: “Tienes mucho menos tiempo para pensar con el balón y te enfrentas a gente más fuerte y experimentada”.
En esta nueva etapa, la consigna es clara: mantener su esencia y redoblar esfuerzos. “Los entrenadores me han pedido que sea yo mismo, pero también soy consciente de que ahora mi trabajo tiene que ser el doble”.
Una mentalidad que conecta directamente con uno de los pilares de su carrera: la constancia. “Creo que es algo fundamental. Si eres trabajador y constante, estás más cerca de tus objetivos”, asegura. Y lo dice desde la experiencia. No todo ha sido fácil en su camino: “Hubo un año en el que casi no jugué, pero lo superé trabajando sin poner mala cara ni quejarme”.
A quienes empiezan ahora en la cantera, les deja un consejo sencillo pero esencial: “Lo más importante es disfrutar. Salir al campo y disfrutar del fútbol”.
Con el debut ya en el bolsillo, Marcos no pierde el foco en el presente. Su prioridad sigue siendo el equipo: “Mi objetivo es salvar al Juvenil A esta temporada”. A nivel personal, aspira a seguir creciendo y sumando oportunidades con el primer equipo.
Cuando mira al futuro, lo hace con ilusión, pero también con los pies en la tierra. “Me veo disfrutando del fútbol, ojalá a buen nivel”. Y aunque reconoce la dificultad de alcanzar el fútbol profesional, no renuncia a ello: “Es el sueño de cualquier niño. Seguiré trabajando para llegar lo más lejos posible”.
Fuera del campo, se define con naturalidad: “Soy un chaval normal, estudio y me gusta pasar tiempo con mi familia y mis amigos”. Una sencillez que contrasta con la importancia del momento que está viviendo.





