Juanjo Martínez. “Lo más satisfactorio de ser entrenador es que los chicos hagan lo que les dices porque creen en ti”

Juanjo Martínez. “Lo más satisfactorio de ser entrenador es que los chicos hagan lo que les dices porque creen en ti”

Juan José Martínez Sánchez, entrenador del Prebenjamín A, recuperador de lesiones y coordinador de la preparación física de Iniciación

“Cualquiera que tenga interés por los críos debe echarle muchas horas”

Aunque lo que le gusta es ejercer de entrenador, cada vez le dedica más tiempo a su faceta de recuperador de lesiones y de preparador físico, actividades que espera que le sirvan para poder vivir del fútbol

  • “No suelo estar mucho tiempo en un mismo sitio, luego eso significa que aquí estoy relativamente a gusto, cómodo y contento”

  • “En las categorías inferiores, el resultado, que no la competición, queda en un segundo plano”

  • “Lo ideal sería tener un recuperador por etapa, pero por desgracia solo estamos mi ayudante y yo, y con los de prácticas lo sacamos adelante”

  • “Los entrenadores son los más aptos para decir si las sesiones de preparación física para los pequeños son efectivas o no”

Entrevista con Juano Martínez

Alejandro Posilio

Este madrileño de 26 años licenciado en INEF cumple su cuarta temporada en la EDM. Aunque desde la primera campaña desempeñó más de un cargo en la Escuela, en la actual no solo entrena al Prebenjamín A, sino que también es el responsable de la preparación física de los equipos de la etapa de Iniciación y, además, ejerce de responsable de recuperador de lesiones. Joven inquieto y crítico, defiende que hay que estimular más el espíritu competitivo de los jugadores. Pero reconoce que se encuentra a gusto en esta organización, pues en ninguna otra había aguantado tantos años seguidos. Seguidor del Atlético de Madrid,  el poco tiempo que le queda tras el fútbol y trabajar en la recuperación de ancianos en residencias lo dedica a su pareja, a la música y a comprar ropa de marca.

¿Cuándo y cómo comenzaste a jugar al fútbol?

Empecé en el Cátedra, un club que está por Canillejas. Luego hice las pruebas para el Atlético de Madrid y me cogieron. Pero tenían convenio con otros clubes y me pasaron al Roma, que por aquel entonces era una buena cantera. Luego pasé al Coslada, donde jugué hasta el último año de juveniles, en categoría Nacional, aunque entremedias estuve en la Escuela de Vicálvaro dos temporadas.

¿Y cuándo empezaste a ejercer de entrenador?

El gusanillo para entrenar me entró cuando estaba en la Escuela de Vicálvaro, y los dos años que estuve jugando los combiné con entrenar a algún equipo. El primer año fueron los chupetines. Después regresé a Coslada y estuve tres años como entrenador del mismo equipo y como preparador físico del Juvenil nacional. Después me fui a Torrejón, donde llevé el Cadete B, y al siguiente me vine al Moratalaz.

¿Cuántos años llevas en la EDM?

Esta es mi cuarta temporada. Comencé con el Cadete B y luego pasé a dirigir juveniles. Pero los dos últimos años he vuelto con los más pequeños, prebenjamines y benjamines.

¿Por qué viniste a la Escuela?

No me sentía cómodo en Torrejón y necesitaba un cambio de aires. En la Facultad se organizó un curso sobre lesiones, cuyo director era Paco Gallardo, entrenador del Aficionado A de la Escuela. Yo le conocía y le comenté mi situación. Él me propuso la idea de venir, porque estaban cambiando las cosas y se estaban haciendo bien. Me reuní con Jorge Vallejo, el director general, y con Antonio Carlavilla, que era el director deportivo, al que tengo en mucha estima. Y me aceptaron. Empecé con el Cadete B y como preparador físico del Juvenil B, y esa misma temporada se quedó el Juvenil E libre y lo cogí.

Explicaciones a sus jugadores¿Luego que cargos ocupaste?

A la temporada siguiente ascendimos, y lo digo en plural porque comencé con mi segundo, Álvaro del Rosario, y sigo con él,  al Juvenil B y también dirigimos dos equipos de peques. La temporada siguiente, por distintas circunstancias deportivas y personales, decidimos bajarnos con los más pequeños. Aunque nos propusieron seguir con el Juvenil B, optamos por entrenar a un prebenjamín y al Benjamín A. Fue muy buena temporada, pues ganamos la liga. Y este año, por tener otras ocupaciones, nos hemos quedado con el Prebenjamín A.

¿Qué tal la experiencia después de estos años?

Positiva. Pero uno es inconformista y siempre quiere aspirar a más, pues para esos estudias y te formas. Pero como paso intermedio a algo que nos pueda dar más estabilidad, incluso poder vivir de ello, está bien. Soy culo inquieto e inicialmente no pensaba que podría estar tanto tiempo aquí. En los otros clubes estuve tres años como máximo, y en la Escuela ya llevo cuatro. No suelo estar mucho tiempo en un sitio, luego eso significa que estoy relativamente a gusto, cómodo y contento.

Pero esta temporada combinas entrenar al Prebenjamín A, coordinas la preparación física de los equipos de Iniciación y, además, eres el recuperador de lesiones de la Escuela. ¿Mucho jaleo?

El trabajo es el mismo, pero las ocupaciones son distintas. Otras temporadas he llevado tres equipos y era más o menos la misma carga de trabajo. Sí que es cierto que el trabajo de adaptador no está suficientemente compensado por todo el esfuerzo que conlleva. Aun así, acepto sin ningún problema que es una Escuela modesta con pocos recursos.

De las tres tareas que desempeñas esta temporada, ¿cuál te gusta más?

Siempre he sido entrenador. Además, la mayor parte de los estudios que he hecho tienen que ver con ser entrenador. Si bien, es cierto que según pasan los años, te vas dando cuenta de que este es un mundo muy complicado en todos los sentidos. Y más para los entrenadores que no han sido futbolistas, pues es un mundo muy traicionero, falsete, con muchos acuerdos incumplidos. Pero lo mío es entrenar. Aunque reconozco que los últimos años me estoy desviando de lo que es puramente entrenar, pues creo que esto me pueden dar muchas más posibilidades  de tener mayor estabilidad laboral.

¿Cuántas horas a la semana le dedicas a la Escuela?

Hay que sumar las que haces a pie de campo con las que haces fuera, en casa, que a veces son más importantes. Es sacrificado, porque no está remunerado en consecuencia. Pero cualquiera que tenga cierto interés por los críos, debe echarle muchas horas.

Pidiendo más itnensidad¿Qué es lo que más te gusta de entrenar?

Todo. Pero sobre todo, poder enseñar a los chicos y tener la sensación de que lo que les transmites lo ponen en práctica en el campo porque confían en ti. Esto es muy importante. Hay entrenadores que se conforman con que sus jugadores reproduzcan lo que les enseñan, pero sin sentirlo. El hecho de que hagan lo que les dices porque creen en ti es lo más satisfactorio para un entrendor.

¿Prefieres entrenar a niños pequeños o a mayores?

A mayores, lo tengo muy claro. Lo que más se acerque a la etapa de Rendimiento es lo que más me gusta. Pero hay que entender que estamos en una Escuela con una serie de normas particulares que hacen que los resultados estén en un segundo plano. Y en ocasiones choco con eso. Este quizás sea uno de los motivos por los que en esta Escuela prefiero entrenar a los niños pequeños. En categorías superiores choco con ese planteamiento de la Escuela.

¿Qué es lo que no te gusta de la Escuela?

Quiero dejarlo claro. Como Escuela de fútbol, en categorías altas hay algunas normas, como la de los minutos a repartir, que pueden condicionar el resultado. En este sentido, mi filosofía, como no está tan acorde con ese punto de vista, creo que lo mejor para todos es que el club tenga entrenadores en esas categorías que estén más de acuerdo con dicha filosofía, y yo vaya a otros equipos en los que ese aspecto apenas repercute. En las categorías inferiores, el resultado, que no la competición, queda en un segundo plano.

¿En estas primeras edades lo más importante es que se diviertan?

No estoy de acuerdo con eso. Hay quien piensa que es lo más importante, pero yo quiero que se diviertan aprendiendo, no solo técnica y táctica, sino que también aprendan a competir, que es parte de la vida. Les formamos como personas y pienso que eso también implica más competitividad, incluso desde estas edades, aunque en su justa media. Van a tener que ir a entrevistas de trabajo y van a tener que competir con otras personas como ellos.

¿Cómo se enseña a estas edades tan jóvenes a competir?

Con juegos. Se divierten, pero compiten. Vamos empate y solo queda un minuto, hay que apretar para ver quien gana. Eso fomenta la competición. A estas edades, incluso compiten recogiendo el material, pues intentan coger el mayor número de chinos, de conos, de lo que sea. Con eso simplemente los críos desarrollan una competitividad adecuada a su edad. Ya tendrán tiempo de competir por los resultados de los partidos. Pero esa chispa de competición deben tenerla.

Indicando lo que debe hacer a un jugadorCuándo termina la temporada, ¿qué baremos usas para pensar que has hecho un buen trabajo con los niños?

En otras edades, el resultado. En estas, lo que miras es la progresión que han tenido los chicos durante la temporada. Llevo ya unos cuantos años en esto y voy captando la progresión que tienen, quien ha mejorado más y quien lo ha hecho menos. Y lo importante es que te des cuenta de cómo han creído en ti, no en cómo se llevan contigo, sino en cómo les transmites las cosas y ellos las aceptan.

¿A estas edades se les enseña ya el juego de combinación que se practica en la Escuela?

Sí, cosas elementales, teniendo en cuenta que algunos aspectos de su preparación física y constitución les condiciona el juego combinativo. Pero en su justa medida, sí, pues aunque no lo puedan llevar a cabo porque técnicamente no están formados, en su cabeza tienen los conceptos necesarios para ejecutarlo. Por ejemplo, aprenden que cuando el balón les llega desde un lado porque no han podido seguir por él, lo tiene que mandar al otro lado. Aunque puede que luego el pase se quede corto, sea malo o hagan un mal control. Pero el concepto lo tienen y lo pueden trabajar.

¿Enseñar este estilo es más complicado que otros?

Sí, por su puesto. Es un tipo de juego que se organiza a partir de tener el balón, y esto es mucho más complejo que lo que se organiza sin balón. El juego directo es válido, pero requiere menos complejidad que uno que implica mayor contacto con el balón.

¿Pero a estas edades, lo difícil es que mantenga la atención?

Sí, pero también hay estrategias para ello. Tanto mayores como pequeños se distraen cuando se aburren. Claro, los juveniles se aburren más tarde que los pequeños, por eso con estos es necesario cambiar de ejercicio cada diez minutos, mientras que los mayores pueden durar veinte.

Siempre bien rodeado¿Qué tal la relación con los padres?

Buena. Aquí nos dan bastante libertad, porque hay muchos escalafones hasta llegar a nosotros. Normalmente, cuando se dirigen a nosotros, antes se lo han comentado a un alto cargo, que se lo ha dicho al coordinador, y este me lo ha comunicado a mí. Cuando se ha dado el caso de que se dirigen primero al entrenador, lo hacen de forma correcta y sin problemas. No sé si es porque la educación mejora o porque nosotros estamos más profesionalizados y hacemos mejor las cosas, pero veo que el trato que los padres dan a los entrenadores es cada vez es más correcto.

¿Presionan los padres para que sus hijos jueguen más minutos?

No, que va. Y si se ha dado algún caso, porque siempre hay alguna oveja negra, se ha corregido hablando con ellos y se ha cortado con todo el respeto.

 

Entrenando en el Lili álvarez

“El lesionado que trabaja con el recuperador tiene mayor garantía de evitar una recaída”

Juanjo Martínez también ha empezado esta temporada a ejercer como recuperador de lesiones en la EDM, tras aprobar un máster sobre la materia y realizar una temporada de prácticas en el Rayo Vallecano.

¿Y cuál es tu labor como recuperador de lesionados?

Un lesionado se recupera. Y la lesión está recuperada, pero no está preparada para jugar al fútbol. A groso modo, el trabajo de un readaptador es que una vez que la lesión está curada, preparar al jugador poco a poco para adaptarle a las exigencias del fútbol. Tiene el alta médica, pero no el alta deportiva. Nos encargamos de que se le dé el alta deportiva. Por desgracia, debido a la falta de recursos, se están dado casos de lesiones que están completamente curadas, pero como se ha tirado tanto tiempo inactivo sin trabajar otras estructuras no lesionadas, hay que preparar la zona dañada y el resto del cuerpo, y hay que hacer una preparación física individualizada para que no pase de cero a cien en su equipo.

Esta es una actividad muy especializada. ¿Qué preparación tienes para llevarla a cabo correctamente?

A parte de ser licenciado en INEF, he realizado un máster de prevención y recuperación de lesiones deportivas. Además, tuve la oportunidad de realizar prácticas de esta labor en el Rayo Vallecano durante una temporada.

En el gimnasio de la EDM¿A cuánto lesionados tienes que atender a la vez?

Este es uno de los problemas de esta Escuela por falta de recursos. Lo ideal sería tener un recuperador por etapa, pero por desgracia, solo estoy yo y mi ayudante, Tores, para atender a todas las edades. Si bien es cierto que los pequeños no requieren tanto compromiso, pero ayer tuve que atender a cinco lesionados a la vez. Con la ayuda de los alumnos de prácticas, lo vamos sacando adelante.

¿Cada lesionado necesita un trabajo individualizado?

Sí, hay algunos protocolos que son comodines y se aplican a todas las lesiones, pero hay que seguir y tratar cada caso individualizado. Además, hay que adaptar los ejercicios a las características y a la edad de los jugadores.

¿Un jugador que acude a un recuperador tarda menos tiempo en volver a jugar?

Más que recuperarse antes, pues las lesiones tienen sus plazos, se va a recuperar mejor y con mayor garantía de evitar una recaída posterior. Y además, aunque en esta Escuela no se tiene prisa en este sentido, si se exigiera recuperar a un jugador cuanto antes, se puede hacer que el jugador tolere el dolor suficiente como para, sin estar recuperado del todo, poder entrar a jugar si el entrenador lo  requiere.

Mirando a uno de los lesionados¿Cuál es la lesión más grave que habéis recuperado?

La estamos recuperando ahora. Es un jugador del Aficionado B, Matías, que ha sufrido su segunda rotura de ligamento cruzado de la rodilla, y en estos momentos lleva como seis meses y medio de recuperación. Confiamos en que a finales de diciembre o principios de enero pueda volver.

¿Cuál es la lesión más común que recuperáis?

Las lesiones musculares, como en todos los clubes, microrroturas y roturas de fibras, cuádriceps, isquiotibiales y sóleo.

¿Si un jugador de la Escuela quiere recuperarse fuera, puede hacerlo?

Sí, pero hay pocas opciones de hacerlo fuera de un club. Pero al final yo tengo que verle y darle el visto bueno final.

En la Escuela se hace trabajo de prevención. ¿Está sirviendo?

Sí. Según los estudios de Rodrigo, el anterior recuperador, aquí sí ha tenido resultado y el número de lesiones ha descendido. En otros equipos no ha sido así, pero está claro que mal no hace. Cuanto más reduzcamos, mejor.

 

Entrena al Prebenjamín a de la EDM

“Los ejercicios de saltos no son lo más apropiado para los niños pequeños”

El afán de mejorar de la EDM ha llevado a los responsables de la Escuela a dar preparación física a los jugadores de las categorías menores por primera vez en la historia de esta organización. Esta tarea también ha recaído en las manos de Juanjo Martínez.

¿Qué hace un coordinador de la preparación física de niños tan pequeños?

Lo que hacemos es que los chicos de la etapa de Iniciación, de alevines para abajo, excepto chupetines, por falta de espacio y tiempo, dediquen 15 0 20 minutos de una de sus dos o tres sesiones de entrenamientos semanales a trabajar todos los componente de la coordinación. Cada día se trabaja uno distinto de forma rotativa. Algunos son más específicos del fútbol, relacionados con técnica, conducción, pases, controles, y otros son menos específicos del fútbol, pero que también son necesarios para trabajar todos los componentes de la coordinación. Este trabajo sirve desde un punto de vista técnico y físico, pues nos ayuda a que los chicos cojan la forma física acorde a su edad. En estas edades, el programa de prevención de lesiones radica en la mejora técnica y coordinativa.

Coordinando la preparación física¿Cuándo se empieza a ver que este trabajo funciona?

Los críos son esponjas. Puede que un ejercicio determinado despierte su chip y lo haga bien desde el principio. Pero depende de la genética de cada chico y de su capacidad para llevarlos a cabo. A algunos al primer mes ya se les ve grandes mejoras, y a otros les cuesta más.

¿Se les hace un seguimiento para comprobar estas mejoras?

Sí, se hace una valoración. Yo planifico los ejercicios y se los paso a los entrenadores. Ellos tienen la obligación, aunque muy pocos lo hacen, de enviar un feedback sobre las sesiones, sobre si los ejercicios eran correcto o se quedaban bajo o altos para el nivel de los chicos. Los entrenadores son los más aptos para decir si estas sesiones son efectivas o no.

¿Qué no se debe hacer en estas sesiones?

Me llaman mucho la atención los famosos saltos, que los chicos ya los tienen que dar entrenando o jugando partidos, aunque no sea lo más apropiado para el crecimiento y los cartílagos de un crío pequeño. Pero compensa, porque no van a dejar de hacer deporte por eso. Si ya de por sí el propio juego tiene este aspecto negativo, no se les debe añadir un trabajo extra de saltos como se concibe tradicionalmente.