Carlos Cáceres orienta a los padres sobre las preguntas que hay que hacer a los jugadores tras los partidos

Carlos Cáceres orienta a los padres sobre las preguntas que hay que hacer a los jugadores tras los partidos

Ya, bueno… ¿pero habéis ganado?

Se escucha en gran cantidad de conversaciones, ya sea entre padres, de familiares a hijos, entre entrenadores, entre amigos… cada fin de semana y en repetidas ocasiones las mismas preguntas: ¿Cuánto habéis quedado? ¿Has metido algún gol? ¿Otra vez habéis perdido? ¡Si no fuera por el árbitro hubiéramos ganado!

A pesar de ser preguntas aparentemente triviales, contienen un mensaje que en ocasiones es perjudicial para el niño y para el desarrollo de una formación óptima en el deporte. Y es la importancia del resultado por encima de todo. A medida que se le va preguntando lo mismo cada fin de semana, y viendo que al final lo que más importa en su entorno es haberse llevado los puntos a casa a pesar de no haberlos merecido, es el valor que poco a poco va calando en el deportista.

Padres viendo jugar al equipo de sus hijosLa cantidad de variables que se trabajan durante los entrenamientos y los partidos son muy amplias, y el reducirlas a un mero resultado numérico sin tener en cuenta todo lo sucedido puede fomentar ideas erróneas de lo ocurrido y quitarle merito a la progresión que se va haciendo durante la temporada.

Y es que no son pocos los posibles aspectos que se generan cuando se transmite una importancia del resultado por encima de todo:

Sentimientos de presión. Aparecen al tratar de contentar así a familiares, entrenadores y amigos. Sobre todo cuando sabe que va a recibir la misma pregunta una y otra vez, apareciendo en ocasiones reacciones negativas cuando no se obtiene la victoria.

Sentimientos de frustración por el hecho de no obtener lo único que aparentemente es visible. A pesar de trabajarse muchos otros aspectos, si no se obtiene la victoria da la sensación de no haberse obtenido nada.

Rivalidad dentro del mismo equipo. En ocasiones aparecen las culpas hacia el error de un compañero. Y si es el caso en el que encadena varios errores, puede generar un mal clima y enemistad en el conjunto.

Mayor probabilidad de abandono. Cuando se desencadena una serie de derrotas, o la posibilidad de victoria es baja, si no se tiene en cuenta todo el trabajo y esfuerzo que hay detrás, las ganas de dejar de acudir aumentan.

fotos del artículo del psicólogo de la EDMNo obstante se pueden fomentar actitudes y hábitos que pueden ayudar a restarle importancia a los resultados en cada partido y primar otros valores más favorables.

Hacer otro tipo de preguntas, tanto en victorias como derrotas, que no se focalicen en el resultado. Cuestiones como ¿Qué tal lo has pasado? ¿Cómo crees que has jugado? ¿Has visto que buena jugada habéis hecho antes?…

Valorar los aspectos positivos dentro de cada partido. A pesar de las abultadas derrotas, empates injustos o errores arbitrales, siempre se acontecen situaciones en los partidos hechos por los propios jugadores que tienen el mérito de ser destacables.

Restarle importancia en las conversaciones, cuando son los propios deportistas los que vienen enfadados por el resultado. El no fomentar su frustración, haciéndole ver los aspectos positivos o simplemente tratando de cambiar el tema pueden ayudar a que reduzca sentimientos negativos hacia resultados adversos.

- Apoyo en el deporte. A pesar de recibir derrotas, hay que recordar que son fuente de aprendizaje y que el objetivo principal es la diversión del niño y la práctica del ejercicio.

Hay que recordar ocasionalmente qué es lo que se prefiere: si obtener resultados a costa de la felicidad de nuestro hijo o conseguir una formación en los puntos clave que ofrece el deporte semanal a pesar de no obtener victorias en las competiciones del fin de semana.